MINERÍA Y MINEROS

Bitcoin y Ethereum, ¿cómo funciona el mundo de la criptomoneda?

Las criptomonedas empezaron a llegar al mundo en 2009. (Foto: David McBee / Pexels)
Las criptomonedas empezaron a llegar al mundo en 2009. (Foto: David McBee / Pexels)
El mundo de las monedas virtuales está de moda. Desde el 2009, el ámbito de la finanzas reconocen su auge gracias a la tecnología blockchain o cadena de bloques.
El término criptomoneda o cadenas de bloques no es un concepto reciente. Se han convertido en poco tiempo en palabras de moda en el mundo de las finanzas. Se trata de monedas virtuales que utilizan un cifrado digital para operar con ellas y mediante la cual se puede realizar transacciones económicas sin necesidad de intermediarios.



Las criptomonedas empezaron a llegar al mundo en 2009 con la aparición del Bitcoin. Su principal función era ofrecer una alternativa al sistema financiero actual. Hasta ahora, aparecieron diferentes tipos de criptomonedas y crearon un nuevo mercado de criptodivisas en el que cada vez más gente está metida.

La base es un software de código abierto y tecnología P2P, es decir, de intercambio entre iguales. Así, mediante técnicas de encriptación se le garantiza al usuario que pueda efectuar todo tipo de transacciones. También se asegura que cada criptomoneda solo se pueda usar una única vez. Esto es lo que se conoce como “minar criptomonedas”.

Su objetivo es permitir un intercambio independiente sin que intervengan bancos o gobiernos, y en el que los participantes no tengan que dar sus datos, es decir, que permanezcan en el anonimato. Asimismo, los grandes defensores de estas monedas, tipo Bitcoin o Ethereum, explican que su gran virtud está que no están sometidas a los poderes estatales y que sus canales de pago son totalmente seguros.

Pese a que no son ninguna novedad en el mundo financiero, existen ciertas dudas sobre cómo funcionan las criptomonedas. Su funcionamiento se basa en la tecnología Blockchain, también conocida como cadena de bloques, que son una especie de libros digitales en el que quedan registradas todas las operaciones. Se conocen como bloques, que a su vez se codifican y se vinculan unos con otros.

La información queda registrada y se almacena en miles de ordenadores. Este proceso es totalmente transparente y la información no puede conllevar a modificaciones, de tal manera que, el servicio está totalmente garantizado y evita cualquier tipo de vulnerabilidad humana. Una vez que los datos se verifican, ya no pueden ser editados sin el consenso de la mayoría de la comunidad.

También es importante destacar que este tipo de monedas se obtienen a través de la minería y los mineros de criptomonedas. El objetivo es validad las transacciones de los usuarios y para ello, necesitan llevar a cabo determinados algoritmos, así como disponer de “potencia de proceso” en los ordenadores que llevan a cabo la actividad.

Las criptomonedas poseen una inflación controlada ya que está garantizado de antemano cuántas monedas se crearán y su velocidad de emisión al mercado. La forma más sencilla de intercambiarlas es a través de las casas de cambio, unas organizaciones exclusivamente digitales que actúan de forma análoga.
 

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